domingo, 22 de abril de 2018

¿Se puede convertir WAV o MP3 a MIDI y viceversa?

Si bien el WAV y el MIDI son formatos de audio no tienen nada que ver entre sí. No son convertibles y, sin embargo, se complementan a la hora de hacer música usando las computadoras como herramientas de producción y en esta nota aclaramos algunas ideas

    Cuando hablamos de convertir formatos en informática nos referimos a adaptar un archivo diseñado para una aplicación, de manera que pueda leerse en otra correctamente. Para que esto pueda hacerse, deben darse unas similitudes fundamentales entre los formatos que usan esas dos aplicaciones; por ejemplo, podemos convertir un archivo de WordPerfect en uno de Word. Esto es así porque ambos son formatos de texto, y las únicas diferencias reales entre los dos se deben a la manera que tiene cada programa de leerlos y tratarlos. Lo mismo sucede con formatos de imágenes digitales, como BPM, JPG o GIF. Todos comparten algo: son imágenes digitales. Unos formatos son comprimidos, otros usan más o menos colores, pero en realidad todos están leyendo información digital de un gráfico.

    Dando un ejemplo más palpable, convertir un documento de WordPerfect a Word sería como agarrar una camisa azul y teñirla de verde. Pero “convertir” MIDI a WAV (o al revés) sería como agarrar una camisa y transformarla en pantalones… en principio esto sería imposible.



    El MIDI es un protocolo de comunicación entre aparatos musicales. El MIDI en sí mismo no produce sonido alguno; consiste en mensajes que se dirigen unos dispositivos MIDI a otros, indicando qué nota debe sonar, a qué volumen, etc. Por ejemplo, un secuenciador manda mensajes de notas a un sintetizador y este obedece y suena. Aquí entra otro elemento de confusión. Mucha gente cree que un midifile suena porque sí, que lleva los sonidos "dentro", dado que ellos "no tienen un sintetizador en casa, sólo la computadora". Esto tampoco es verdad. Todas las computadoras actuales llevan sintetizadores-samplers incorporados, ya sea en su placa de sonido o virtuales (como el que implanta Microsoft en sus últimos sistemas operativos). Cuando reproduces un midifile, éste le indica al sintetizador de compu cómo debe sonar.


    El WAV es un formato de audio digital. Si colocáramos un microscopio sobre un WAV (figuradamente, claro), sólo veríamos cadenas de ceros y unos; el WAV es una fotografía digital del sonido real. La computadora convierte los impulsos eléctricos de una señal sonora en datos que se puedan leer. Así, cualquier reproductor de WAVs hará sonar la misma imagen del sonido original. En este caso no hay ningún protocolo o lenguaje que le diga a ningún dispositivo cómo debe sonar; el WAV en sí mismo es el propio sonido capturado, no una cadena de mensajes que se envían a un sintetizador o sampler, como el MIDI. Cabe aclarar que todo lo que se dice sobre el WAV se aplica al MP3 (que es un simplemente un WAV comprimido)


Lo fácil: grabando un midifile en formato audio

    Ya se ha dicho que un WAV es una captura digital del sonido real, y que el MIDI hace sonar un sintetizador o sampler mediante un protocolo de mensajes. Ahora bien, para tener los sonidos que produce un midifile en formato WAV, la cosa es sencilla... sólo tenemos que grabar digitalmente esos sonidos.


    Si tenemos un sintetizador o sampler externo que reproduce los midifiles, la cosa está bien clara: sólo hay que encaminar las salidas de audio del aparato a la entrada de línea de nuestra computadora, y utilizar un software o DAW para registrar esa señal. Muchos programas pueden grabar audio; cualquier secuenciador MIDI-Audio lo hace, y editores como Cakewalk Sonar, FL Studio, Propellerhead Reason, Steinberg Nuendo o Cubase, Cockos Incorporated Reaper, y por su puesto Avid Pro Tools cumplen con los requisitos para la tarea. Solo hay que seleccionar en el programa la entrada de línea de la placa de sonido, y grabarla.


    Si sólo dispones del sintetizador-sampler de tu computadora (ya sea virtual, por software, o incorporado a la tarjeta de sonido), sigue siendo fácil la solución.


    En el caso de la tarjeta de sonido, el sistema que utilizaremos dependerá de si ésta puede "autograbarse", es decir, si dispone de un circuito especial que reenvíe toda la señal que genera de nuevo hacia el ordenador. Lo que debes hacer es abrir el mixer de Windows (el control de volúmenes), ir a las opciones y ponerlo en modo "grabación". Eso hará que veas los niveles de grabación de las distintas fuentes posibles, y cuál está seleccionada para ser grabada en ese momento. Pues bien; sólo debes escoger como fuente el sintetizador, y usar (como en el caso anterior) un software o Daw para recoger la señal. Si tu placa no puede "autograbarse", tendrás que hacer manualmente el ruteo de la señal: une la salida de audio de la placa con su entrada de línea usando un cable de audio apropiado, y elige como fuente de grabación esa misma entrada de línea. Hay que tener cuidado aquí con los volúmenes de salida y entrada; ya no estás en el dominio digital y se puede distorsionar la señal si el volumen es muy alto.


    Para grabar la señal de un sintetizador o sampler virtual, el procedimiento es análogo: si la placa dispone de un circuito que permita grabar internamente la señal de audio que ella misma produce, solo has de elegir la fuente adecuada para la grabación (suele ser la fuente "WAV" o "Directsound" en muchos casos). Si careces de esta posibilidad, tendrás que hacerte con el cable ya citado y realimentar a la tarjeta con su propio sonido.


Lo difícil: descomponiendo un WAV en mensajes MIDI

    Esto es otro cantar. Grabar la salida de un sinte o sampler (hardware, software o de tu tarjeta de sonido) es un procedimiento obvio y sencillo. Pero si queremos obtener un midifile a partir de un WAV, las cosas se complican hasta el extremo...


    La razón para esto es que un WAV reúne información muy compleja sobre frecuencias, volúmenes, resolución, etc, y toda ella aparece mezclada, especialmente si el WAV es de una canción normal, en la que puede haber percusión, bajo, voces, acompañamientos... El WAV no entiende de notas ni de escalas, sólo de frecuencias y de sonido puro. Ya sabemos que el MIDI consiste precisamente en mensajes que indican a un dispositivo cómo interpretar música, así que convertir un WAV en un midifile sería algo así como cocinar una tarta y luego pretender separar los huevos, la leche y la harina.

    
    Así que, estamos en un problema. Pero hay alguna esperanza. Al igual que existen programas de reconocimiento de caracteres (OCR) que intentan "leer" un gráfico de un texto y convertirlo en datos reconocibles para un procesador de textos, existen programas que identifican los tonos de un WAV y, a partir de ellos, generan un archivo MIDI. Por desgracia, esta técnica tiene mucho más éxito con las letras que con el sonido ya que, como habrás imaginado, un WAV es algo mucho más complejo que una foto de la página de un libro, donde sólo hay caracteres de color negro sobre un fondo blanco, nítidos y fáciles de identificar para un programa de reconocimiento mínimamente inteligente. Identificar todos los tonos de un WAV, sus volúmenes, y aún más allá, los tonos y volúmenes de todos los instrumentos por separado, es una tarea imposible. Además, ¿cómo un programa de computadora podría diferenciar entre el timbre de un violín y el de una guitarra?


    Sin embargo, algo se ha avanzado en los últimos años. Actualmente uno puede conseguir un MIDI más o menos aceptable a partir de un WAV monofónico no muy complicado. Por monófonico entendemos aquel sonido que sólo contiene un tono a la vez, por ejemplo la voz humana o una flauta (ninguna de las dos puede hacer sonar dos notas al mismo tiempo). Al haber sólo una línea melódica sin acordes ni notas superpuestas se hace más fácil identificar los tonos y crear mensajes MIDI a partir de ellos. Algunos programas presumen de identificar incluso acordes y líneas más complejas, pero su eficacia es bastante dudosa. Por ello te recomendamos que, en vez de complicarte la vida con conversiones imposibles, busques directamente el midifile de la canción que desees; seguro que alguien en alguna parte ha secuenciado ese MIDI para que lo puedas bajar.

Mr. ArzNova


sábado, 14 de abril de 2018

Con la música a otra parte


Bicicleta

Con la música a otra parte
Disco de folklore & tango de exquisita interpretación de la mano de Cesar Ito, Chino Salinas y Nicolás Diaz. Una selección de música argentina con arreglos de extraordinario virtuosismo. Muy recomendable
 contaco: bicicletatrio@gmail.com

martes, 13 de febrero de 2018

Cuando el mundo tira para abajo



«Rompe las cadenas que atan a la eterna pena de ser hombre y de poseer es un paso grande en la ruta de crecer» Charly García

Hace mucho tiempo, cuando aún era un estudiante secundario, mi profesora de música nos trajo para cantar y analizar un coral del compositor del prerrenacimiento español Juan del Encina titulado “Hoy comamos y Bebamos”. Este villancico nos narra con cierto humor y picardía como muchos fieles se empecinaban en comer con glotonería antes del miércoles de ceniza, dado que muchos durante los cuarenta días de la cuaresma no tomaban más que pan y agua.

Letra Original: 

Hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos, que mañana ayunaremos.

Por honra de Sant Andruejo, parémonos hoy bien anchos,

embutamos esos panchos, recalquemos el pellejo,

Que es costumbre de concejo, que todos hoy nos hartemos, que mañana ayunaremos.

Honremos a tan buen santo porque en hambre nos acorra,

comamos a calca porra, que mañana hay gran quebranto.

Comamos, bebamos tanto, hasta que nos reventemos, que mañana ayunaremos.



Queda bien claro que más allá de la música en sí, hay un mensaje evidente tras el sarcasmo del poeta. Es una clara alusión a los excesos previos a los sacrificios cuaresmales, una constante que se encuentra en toda cultura del mundo cristiano. Las fiestas de carnaval, sin ir más lejos, son un ejemplo de cómo, dependiendo de la cultura, los pueblos viven cuatro días de desenfreno total antes de la preparación para la Pascua.

Sin embargo, la fe bien vivida, con espiritualidad y compromiso, hace que uno entienda los sacrificios cuaresmales de una forma totalmente distinta. La cuaresma nos propone ejercicios físicos y espirituales para celebrar dignamente el misterio pascual. Es obvio que si uno no cree o no es cristiano es una cosa totalmente inútil e inentendible, pero para los creyentes es algo fundamental, ya que la Pascua es la fiesta más importante del mundo cristiano.

Para expresar esta idea voy a utilizar una frase de otro gran compositor que escribió: «cuando el mundo tira para abajo lo mejor es estar atado a nada» y es justamente así como yo lo entiendo. El mundo tira solo para abajo, la ley de la gravedad es reflejo de esta idea. Pero no solo fisicamente, las situaciones cotidianas nos dan cuenta de eso: violencia, miedo, odio, mal estar, depresión, etc. El que tiene se aferra a lo que tiene por miedo a que se lo quiten; el que no tiene quiere tener (y muchas veces a cualquier precio) y sin que nos demos cuenta eso que tenemos o queremos tener nos atan a la tierra con cadenas que no se ven y nos hacen esclavos de las cosas.

La cuaresma en una invitación a soltar, para estar más livianos, para no quedar encadenados o aferrados a las cosas del mundo, porque tarde o temprano el mundo tirará para abajo y nos arrastrará con él.

Buscar estar liviano, sin estar atado a nada, para elevarnos, dejarse llevar hacia lo alto con la grandeza y la tranquilidad de haber sabido soltar, de saber dejar ir. Otro gran compositor escribió «saber decir adiós es crecer»

La cuaresma bien entendida invita, libera, nos hace más livianos y menos mundanos, nos hace crecer.

Mr. ArzNova

domingo, 8 de octubre de 2017

Para pensar

«Es en el siglo XIX, con las máquinas, cuando nace el ruido que hoy domina... El arte musical buscó primeramente la pureza límpida y cristalina del sonido. Luego mezcló sonidos diferentes, preocupándose tan sólo de acariciar el oído con sueves armonías. Hoy, en cambio, el arte musical mezcla aún los sonidos más disonantes y estridentes. Así nos vamos acercando al sonido-ruido.


Esta evolución de la música es paralela a la sorpendente multiplicación de las máquinas, que participan en el trabajo humano...»

Luigi Russolo, El arte de los ruidos. 1916

domingo, 1 de octubre de 2017

Una academia de música en Córdoba en 1797



El dramaturgo cordobés Cristóbal de Aguilar (1750 – 1828), español radicado en Córdoba desde su juventud, era 1795 secretario del marqués de Sobremonte, en ese año gobernador del territorio. Aguilar dejó varios manuscritos, entre ellos, uno titulado “El Piscator Cordobés, pronóstico para el presente año de 1797”, que contiene un extenso relato «sobre una academia de música establecida en esta ciudad». Después de varias consideraciones de tipo astrológico, Aguilar relata cómo se estableció una academia de música patrocinada por los Hermanos Funes y el propio gobernador. Dice que participaban en la misma, voces e instrumentos bajo la dirección de una madama, Presidenta de esta academia, de nombre Doña Rita, que tocaba el clave en forma estupenda y se llevaba todo el aplauso al ejecutar e interpretará arias, pastorales, duetos, tonadillas, y en especial, una canción en italiano titulada “Le tempeste”. Por escuchar esta aria, dice Aguilar, sería capaz de venir del chaco caminando. El 16 de julio de 1797 esta academia ofreció un concierto en la misma residencia del gobernador (hoy museo Sobremonte), en honor de la marquesa de Sobremonte y de Doña Mariquita su hija.
Vista actual del Museo Sobremonte en Córdoba
Dice que se alquilaron y tomaron prestados varios claves para la ocasión, que todos los salones y los patios estaban repletos de madamas y petimetras*. Era domingo por la noche y el concierto  comenzó a las ocho y duró dos horas y media. Refirió Aguilar que todos los domingos había conciertos de esta academia, dirigidos por Doña Rita. Había orquesta y varios claves que ejecutaban oberturas, tríos, solos y duetos, pastorales, solos y tonadillas. Sabemos que el Deán Funes fue uno de los patrocinadores de estas veladas musicales, junto al marqués de Sobremonte. El Deán y su Hermano Ambrosio Funes tenían un representante en Buenos Aires, Francisco Letamendi, quien les enviaba en 1800 música instrumental y diversos instrumentos.
Entre los músicos que actuaron en Córdoba desde 1795 hasta 1804 se destacaban: Mateo del Sacramento, violinista y organista de la catedral; Alejandro Romero negro esclavo y violinista de la catedral; Policarpo, organista y sacristán de San Francisco; Hipólito Salguero, maestro mayor del gremio de los músicos; José María, violinista esclavo del colegio de Montserrat, entre otros. Creemos que todos ellos participaron en los conciertos de la academia 1797. En 1980 encontré este interesante manuscrito inédito de Aguilar en el archivo de librero anticuario Ezequiel de Elía., El original fue vendido en 1984 a la Universidad de Princeton (Nueva Jersey).

Vicente Gesualdo

 *petimetre, -tra m. f. Persona que cuida demasiadamente de su compostura y de seguir las modas.